| César A. Parral durante una manifestación organizada por el SINDEU en el 2019 |
Como lo manifesté
públicamente en aquella oportunidad, prometí que iría hasta el final y
recurriría a los Tribunales a reclamar mis derechos y la violación de la
normativa interna, nacional e internacional que regula la materia.
Luego de un extenso
proceso de casi cinco años en el que los usurpadores (as) del SINDEU mediante
el pago de abogados externos buscaron por todos los medios evitar que la
demanda llegara a juicio, no lo lograron.
La audiencia oral para
conocer la demanda se realizó el pasado 10 de octubre del 2024 en el Juzgado de
Trabajo del Segundo Circuito Judicial de San José.
De conformidad con lo
que establece la normativa, se reafirmó la petitoria de restitución de mi
persona como Secretario General del SINDEU con las pruebas correspondientes y
los testimonios admitidos por el señor juez.
Al terminar la
audiencia el juez determinó un plazo de 15 días para dictar la sentencia
correspondiente, es decir a finales de octubre o principios de noviembre del
2024.
Sin bien es cierto no es posible saber cual será la resolución final, estoy satisfecho de haber llegado hasta el final del proceso gracias al apoyo de algunos (as) compañeros (as) y amigos (as) universitarios (as).
Injusticia
Considero que en este
caso se cometió una gran injusticia. Las personas responsables de mi expulsión,
la mayoría de mis excompañeros (as) de Junta Directiva y otros grupos de
interés no respetaron el procedimiento legal para mi expulsión.
En el expediente que
estudia el señor juez consta toda la documentación que respalda mi demanda y
espero la valore como corresponde. Sin embargo el SINDEU no presentó ni una
sola prueba sobre la legalidad de sus actuaciones.
Y como si esto fuera
poco, los testigos presentados, que fueron protagonistas y cómplices de toda la
trama que llevó a mi expulsión, incurrieron en importantes imprecisiones,
contradicciones y hasta falsedades.
Luego de pasado el
tiempo, resulta claro cuáles fueron las
verdaderas razones de fondo que llevaron a ese pequeño grupo, junto a aliados
externos, a promover mi expulsión por todos los medios posibles, aún cuando se
violentara el propio Estatuto del SINDEU.
Por una parte, las ansias
de poder de algunos miembros (as) de la Junta Directiva que querían usurpar mi
puesto, la oposición RADICAL de ese grupo a que las personas interinas pudieran
organizarse y defender sus derechos desde el SINDEU, los intereses de dos partidos
políticos que pretendían usar la organización como medio de financiamiento y
plataforma política (Vanguardia Popular y Frente Amplio) y no menos importante,
el evidente malestar de la administración universitaria ante nuestra posición
de defensa de la Convención Colectiva de Trabajo y en general los derechos de
las personas trabajadoras.
Si bien es cierto
cuando llegué al SINDEU en el 2019 ya la organización venía en un proceso de
decadencia debido al tipo de liderazgo que tuvo en períodos anteriores, mi
expulsión provocó una profundización de la crisis que llevó prácticamente a la
desaparición de la Organización.
Lamentablemente en la
actualidad el SINDEU es un cadáver político que no tiene ninguna trascendencia
en el ámbito interno y menos externo. Y esto es sumamente lamentable y me
genera una gran tristeza, porque significa
que miles de personas trabajadoras no tienen una organización que las respalde
en la defensa de sus derechos y necesidades.
Esto también tiene importantes
repercusiones en los movimientos sociales, pues en el pasado el SINDEU fue un
actor relevante en muchas de las luchas sociales por la defensa del estado
social de derecho y era un referente político a nivel nacional.
Si mi expulsión como
Secretario General hubiera llevado a un fortalecimiento de la organización realmente
no me preocuparía, sin embargo lo que ocurrió fue todo lo contrario, el SINDEU se
precipitó en una caída estrepitosa y falta de credibilidad que se materializó
en una masiva desafiliación de personas funcionarias.
Muchas personas me han
consultado qué voy a hacer en caso de que el fallo resulte favorable. Si eso
ocurriera habrá que valorarlo con diferentes personas y sectores, tanto
internos como externos, y a partir de ello tomar una decisión. Por ahora esperemos a ver qué decide el juez…!